¿Cuánto me cuesta un trabajador?

29 octubre
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¿Cuánto me cuesta un trabajador?
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Cuando estamos pensando en ampliar plantilla, es esencial pararse a hacer cuentas para ver cuánto nos cuesta un trabajador en realidad. Aunque el trabajador percibe que su coste para la empresa es igual a su salario bruto, esto no es así. Contratar a un trabajador tiene muchos más costes asociados que, si no se calculan bien, pueden trastocar la contabilidad de la empresa e incluso poner en riesgo su rentabilidad.

Para calcular lo que va a costar un trabajador, lo primero es establecer el salario que va a cobrar. No podemos poner el salario que queramos, sino que debemos recurrir al convenio colectivo del sector, ya sea el de la Comunidad Autónoma o a nivel nacional, y mirar las tablas salariales que establecen los salarios mínimos por categoría correspondiente.

De esta manera, ya tendremos establecido lo que el trabajador va a recibir (en bruto, del que se le retendrá una parte a causa del IRPF y otros conceptos) y es hora de pasar a calcular los otros gastos que tendremos que afrontar.

Lo que debe recibir el Estado:

Aunque al trabajador se le descuente parte de su nómina para cumplir con el Estado; hay otros costes que corren a costa del empleador, que debe pagar a la Seguridad Social en los siguientes conceptos de cotización:

-Para la cotización por desempleo debe pagar entre un 5,50 y un 6,70% del salario bruto, dependiendo del tipo de contrato (indefinido, temporal…) y de las horas trabajadas.

-Para contingencias comunes normalmente debe abonarse un 23,60% hasta un máximo de 3.597 euros y un mínimo de entre 753 y 1.051,5 euros/mes, aunque el porcentaje depende de las tablas de cotización para cada actividad.

-Para el Fondo de Garantía Social o FOGASA se debe destinar un 0,20%.

-Para Formación Profesional se suele destinar un 0.60%,

Otros gastos relacionados:

Una vez pagado el salario y saldar las cuentas con la seguridad social, debemos seguir con los cálculos, ya que hay una serie de gastos indirectos que también tendremos que afrontar.

Por ejemplo, si la empresa dispone de un servicio ajeno de Prevención de Riesgos Laborales, tendrás que incrementar la partida de dinero que destinas a él.

A esto hay que sumar los seguros de accidentes que algunos convenios establecen como obligatorios y que tiene como fin cubrir una posible muerte o incapacidad permanente del trabajador.

También suele ser habitual subcontratar servicios de una gestoría o asesoría laboral para que elabore las nóminas y se encargue de otros asuntos, con el consiguiente coste.

Por último lugar, debes tener en cuenta las herramientas con las que trabajará el empleado: si tienes que poner más mesas, pagar más licencias de software, ampliar el lugar destinado a la comida, comprar más cajoneras, ordenadores, teléfono de empresa, etc. El gasto en mobiliario y otras herramientas suele ser puntual, tras la incorporación, y no mantenido en el tiempo; pero aun así puede ser un desembolso importante con el que hay que contar.

Por otro lado, también hay algunas subvenciones y bonificaciones que pueden disminuir el coste real de contratar a un nuevo empleado, según la modalidad de contratación, la situación social del trabajador o incluso su edad, como es el caso de la bonificación para el fomento del empleo joven.

En la web de la Seguridad Social puedes ver más bonificaciones que pueden ser relevantes para el cálculo del coste de un trabajador.

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