Seis buenas prácticas en recursos humanos

11 enero
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Seis buenas prácticas en recursos humanos
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Las funciones de un departamento de recursos humanos son muchas y muy variadas. Si preguntas a cualquier trabajador de qué se ocupa este departamento, seguramente responderá que se dedica a la selección del personal, al seguimiento de su rendimiento y, en caso de un mal rendimiento de este, de la comunicación de su despido. Si bien estas funciones son las que tradicionalmente desempeña este departamento, sus labores van mucho más allá, aunque no siempre son tan visibles.

Las nuevas tecnologías y los nuevos modelos organizativos de las empresas hacen que los departamentos de recursos humanos puedan dedicarse a otras tareas, nada fáciles y muy importantes, como mantener el buen clima laboral de la empresa, hacer de intermediarios en caso de conflicto, tomar decisiones sobre temas como la conciliación laboral y familiar, facilitar la formación adecuada a los empleados o establecer el sistema de pluses y recompensas.

Para hacer estas funciones de forma óptima, os dejamos una lista de buenas prácticas para implementar en el área de Recursos Humanos.

Cómo atender las necesidades de los empleados

  1. Ten en cuenta el ‘salario emocional’: Aunque la nómina de los empleados es uno de los factores que es imprescindible repasar para que estén contentos en la empresa (y, por ende, para conseguir retener el talento), hay otros factores a tener en cuenta, tales como la flexibilidad horaria o el teletrabajo, jornada reducida en Semana Santa y otros períodos vacacionales, etc., que logran que los trabajadores estén a gusto sin repercutir en las cuentas de la empresa.
  2. Fomenta un ambiente de confianza: Tener que acudir a Recursos Humanos no debe de ser un sinónimo de tensión y nerviosismo. Fomenta una ambiente de tranquilidad para que los empleados acudan al departamento cuando lo necesiten y para que no duden de comunicarse en caso de conflicto o de que querer consultar dudas sobre sus derechos, convenio, proponer soluciones de conciliación, pedir formación, intermediación, etc.
  3. Acompaña a los nuevos trabajadores: Cuando entre un nuevo empleado, repasa con él sus funciones, el organigrama de la empresa, las normas de comportamiento y comunícale sus derechos. Para que se sienta bien recibido, crea redes de acogida en los diferentes departamentos para que los propios empleados también acojan al recién incorporado, lo guíen en las instalaciones o lo acompañen en su primera comida. No te olvides de hacer un seguimiento y, además de preguntar la opinión de sus superiores, ten en cuenta el feedback del nuevo empleado.
  4. Establece mecanismos de comunicación o diálogo: Mediante la Intranet, un buzón de sugerencias, un formulario… Haz que las peticiones y sugerencias puedan realizarse fácilmente y anima a los empleados a ello.
  5. Vela por la diversidad y la igualdad: Asegúrate de crear un ambiente respetuoso para todas las creencias y en el que no exista discriminación, directa o indirecta, de los miembros de la plantilla en función de su género o de su nacionalidad. Valora también barreras más sutiles y ‘techos de cristal’ que puedan influir en la carrera de los trabajadores.
  6. Ayuda a mejorar la productividad: La formación, la implementación de nuevos flujos de trabajo o nuevas técnicas, así como la contratación de nuevas herramientas que aumenten la productividad también es un terreno que debe abonar Recursos Humanos, algo que redundará en el beneficio de cada uno de los empleados pero que, sin embargo, debe comunicarse como lo que es: una ayuda para el bien de los empleados y, por extensión, de la empresa, pero no un aumento de las exigencias.
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