Mejora la salud laboral promoviendo una alimentación adecuada

08 enero
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Mejora la salud laboral promoviendo una alimentación adecuada
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Según estimaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 2016, el 39% de los adultos de 18 o más años (un 39% de los hombres y un 40% de las mujeres) tenían sobrepeso. Es más, alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) eran obesos.

No es de extrañar, por lo tanto, que esta misma organización haya declarado que la obesidad es la epidemia del siglo XXI, debido a las catastróficas consecuencias que conlleva: insuficiencias cardiovasculares, trastornos del aparato locomotor y diversos tipos de cáncer, entre otras.

Estos datos chocan con los 462 millones de personas que sufren de insuficiencia ponderal o desnutrición en el mundo. Estos datos aún se presentan más alarmantes si los comparamos con 1975, pues en sólo 42 años las tasas se han multiplicado por tres.


Alimentación y productividad

Como es obvio, además, la mala alimentación afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana de una persona, incluyendo tanto los ratos libres como, evidentemente, el tiempo empleado en el puesto de trabajo.

Según estudios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) hay una notable relación directa entre alimentación, productividad y seguridad laboral. Uno de los datos más llamativos establece que una mala alimentación puede conllevar una disminución de hasta un 20% de productividad.

Esta bajada de productividad conlleva grandes costes a las empresas. Por ejemplo, y según publicó el Instituto de Seguridad, Salud y Bienestar en el trabajo, estudios realizados en Canadá confirman que el sobrepeso puede generar entre 1,61 y 1,74% más de absentismo laboral, tanto por problemas físicos como psíquicos.


¿Por qué tenemos malos hábitos alimenticios en el trabajo?

Habitualmente pasamos unas nueve horas en el trabajo (ocho horas efectivas más la hora de la comida/cena, dependiendo del turno que tengamos). Esto implica que la gran mayoría realiza al menos una de las comidas principales fuera del hogar, ya sea en la misma oficina o en bares o restaurantes.

Factores como la falta de tiempo para poder alimentarse correctamente, la falta de espacio o incluso la falta de concienciación acerca de unos hábitos alimenticios saludables son los principales culpables.

Además, suele ser habitual contar con máquinas expendedoras con productos poco recomendables, como dulces, bebidas azucaradas o snacks con altos niveles de sal, grasas y azúcar.


Iniciativas alimenticias saludables para promover la salud laboral


Una dieta sana contribuye de forma crucial a mejorar la salud y a prevenir enfermedades graves como el cáncer o patologías cardiovasculares, entre las que se incluyen esencialmente infartos de miocardio y accidentes vasculares cerebrales.

Además, es un buen remedio contra el estrés, resfriados, gripes y fatiga y, como hemos visto a lo largo del post, contribuyen a mejorar tanto el ambiente laboral como la productividad y a reducir el absentismo laboral.

La concienciación individual debe ir acompañada de ciertas acciones que la empresa tiene a su disposición para orientarlas tanto a sus trabajadores como a sus clientes finales. Algunas de estas medidas incluyen:

  • Si la empresa dispone de comedor colectivo, es importante ofrecer menús diarios con opciones saludables, equilibradas y frescas, tales como verduras, frutas o pescado.

Estas opciones, además, deben tener un coste asequible y en ningún caso superior al de otro tipo de alimentos más grasos o precocinados.

  • La variedad también es un factor determinante, pues repetir la misma fruta o verdura cada día resultará monótono y al final promoverá que los trabajadores se decidan por otras opciones menos saludables.
  • Si la empresa dispone de máquina expendedora o vending, equilibrar los snacks con otro tipo de alternativa más conveniente es recomendable. Por ejemplo, se pueden sustituir ciertas bebidas azucaradas por zumos, aperitivos fritos por horneados o bollería industrial por fruta empaquetada o bebible.

En el caso de que la vending sea compartida entre varios bloques de oficinas, una opción es contactar con las empresas que la compartan y proponer la incorporación de estos cambios.

  • Otra opción saludable y económica es contratar un servicio de distribución de fruta fresca para el mediodía, después de la comida y media tarde, ya que es esencial para una alimentación equilibrada ingerir piezas de fruta entre horas.
  • Si la empresa no cuenta con un comedor colectivo, es necesario al menos habilitar un espacio con nevera, agua y microondas para facilitar que los empleados puedan calentar la comida que traigan de casa.
  • También es posible llegar a un acuerdo con los restaurantes y bares cercanos que dispongan de menús saludables y ofrecer vales descuento válidos en los mismos.
  • Por último y en pos de la concienciación tanto individual como colectiva, puede contactarse con algún profesional de la nutrición para acudir a la empresa y organizar una pequeña charla sobre la importancia de hábitos alimenticios saludables tanto en el día a día como para fomentar el bienestar y la productividad laboral.



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