Plan de prevención de riesgos laborales para conductores

22 junio
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Plan de prevención de riesgos laborales para conductores
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Es innegable que el sector de la conducción es uno de los más expuestos a los accidentes laborales. Según un informe del sindicato UGT, el 11,8% de los accidentes graves producidos entre enero y octubre de 2016 ocurrieron dentro de este sector, lo que supone un incremento del 4,2% respecto al período anterior, al pasar de los 334 accidentes a los 348.

La seguridad se sus trabajadores debe ser el principal baluarte de una empresa, y si bien algunos de los accidentes laborales en la carretera son inevitables, por las condiciones inherentes a la misma, un buen plan de prevención de riesgos laborales velará para que los riesgos se reduzcan al mínimo.

Riesgos en el sector de la conducción

Para elaborar un plan que ataje todos los riesgos, tendremos que empezar por definir cuáles son. Para ello, debemos utilizar la investigación, los cuestionarios a trabajadores y la observación del entorno para identificar qué riesgos comunes existen en el sector y también cuáles son propios de la empresa.

1. Riesgos propios del sector: Hay algunos elementos comunes que ponen en peligro a los conductores de todas las empresas, aunque esto no quiere decir que la compañía no pueda hacer nada para evitarlos o minimizarlos. Algunos de los riesgos inherentes al sector de la conducción que debemos valorar son los siguientes:

  • Atropellos o colisiones: Pueden producirse por factores humanos o por el mal mantenimiento del vehículo, propio o ajeno, por lo que se hace necesario implantar medidas de seguridad como establecer un protocolo para salir del vehículo en caso de accidente, las disposición de chalecos reflectantes, asegurarse de que hay descansos suficientes o de que las zonas de carga y descarga están correctamente señalizadas y de que las medidas de iluminación son suficientes.
  • Inspiración de vapores de la conducción: La concentración de vehículos conlleva una acumulación de gases y vapores que pueden perjudicar la salud de los trabajadores. Es necesario revisar si existe humo en exceso por un mal funcionamiento del tubo de escape, si el sistema de ventilación es suficiente y si los filtros se encuentran en buen estado.
  • Ruidos: Provocados por el propio vehículo o por el ambiente que lo rodea, pueden causar problemas auditivos, estrés, fatigo o alteraciones del sueño. Realizar audiometrías de forma periódica, llevar a cabo las medidas correctas de almacenamiento de la maquinaria, y la insonorización de las cabinas son algunas de las medidas preventivas que se pueden tomar.
  • Incendios: Ya sea por siniestros u otras causas ajenas, los conductores deben estar preparados para afrontar estas circunstancias con extintores adecuados, formación para su uso y formación en hábitos seguros (orden, limpieza, no fumar…). Además, fallos en el sistema eléctrico del vehículo pueden causar combustiones muy rápidas, por lo que se hace esencial las revisiones y el mantenimiento adecuado.
  • Condiciones ambientales extremas: Temperaturas demasiado cálidas pueden provocar golpes de calor, mareos, e incomodidad, una sensación que se repite cuando las temperaturas son demasiado bajas. Además, la incidencia directa de sol (sobre todo en brazos y cara) puede causar lesiones en la piel e incluso, a largo plazo, un melanoma. Por ello se hace necesario implantar sistemas de climatización adecuados, establecer descansos periódicos cuando las condiciones son adversas, formar a los conductores en la importancia de la protección solar y de usar la ropa adecuada, etc.
  • Golpes por objetos: Se pueden implantar medidas de sujeción dentro de los vehículos para evitar golpes de pequeños objetos por frenazos o colisiones.
  • Lesiones por uso de maquinaria: La utilización de, por ejemplo, gatos hidráulicos, puede derivar en hematomas, lesiones cutáneas, amputaciones…
  • Vibraciones: Pueden deberse a irregularidades en el terreno o a deficiencias del vehículo. Producen molestias al conducir (mareos, cefaleas, lumbalgias, trastornos gástricos) y para corregirlo pueden ponerse asientos ergonómicos, mejorar los sistemas de suspensión, enseñar a los conductores a mejorar su postura, etc.

2. Riesgos derivados de las condiciones de la empresa

Además de los riesgos propios de la actividad de conducción, las condiciones laborales y de trabajo también inciden en la seguridad de sus trabajadores. En el plan de prevención de riesgos laborales deben constar los puestos específicos y sus tareas asignadas, la carga mental que supone, si el trabajo es a turnos o nocturno, los horarios, la comunicación en el seno de la empresa, el nivel de estrés, el tipo de vía por el que suele transitar cada conductor o el tipo de mercancía que lleva.

Además, un plan de prevención de riesgos debe tener en cuenta las condiciones físicas de sus trabajadores y las dolencias conocidas que puedan agravarse debido a las condiciones de trabajo.

Con toda esta información, el plan de prevención debe definir los puntos a mejorar y asignar un presupuesto para llevar estas acciones a cabo y cumplir los objetivos marcados. Para que el plan de prevención sea efectivo, conviene no olvidarse de definir las tareas que corresponden a cada miembro del equipo y de difundir el plan de prevención para que lo conozcan todos los trabajadores.

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