Prevenir las dolencias más comunes en una oficina

19 febrero
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Prevenir las dolencias más comunes en una oficina
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Si nos ponemos a pensar, pasamos más de un tercio de nuestro día en la oficina, esencialmente si consideramos una jornada de 8 horas más la hora de la comida/cena, etc. Por lo tanto, no es de extrañar que muchas de las enfermedades, dolencias o afecciones que suframos se originen en nuestro puesto de trabajo.

Principales dolencias más comunes

  • Trastornos músculo-esqueléticos. Son los más habituales, debido a las posturas que adoptamos frente al ordenador y/o al tipo de mobiliario que utilicemos, como las sillas, por ejemplo. Los dolores de espalda, lumbares, de cuello, de manos o muñecas suelen ser frecuentes.
  • Fatiga y/o molestias oculares. Es otra de las patologías más comunes, dado el número de horas que estamos visualizando una pantalla. Además, esto puede agravarse dependiendo de la intensidad lumínica que predomine en la habitación.

Por otro lado, además, en muchas ocasiones cuando termina la jornada laboral seguimos exponiéndonos a pantallas, como la del móvil, ordenador o televisión.

  • Propagación de virus y bacterias. La falta de ventilación en los espacios de trabajo y la alta concentración de personas promueve las probabilidades de contagio.
  • Accidentes por desperfectos de mobiliario. Estos accidentes pueden deberse tanto al estado de desgaste del mobiliario, como suelos, moquetas, techos, sillas, mesas, etc., como al desorden o mala colocación de ciertos objetos que puedan provocar su caída o tropiezos al chocar contra ellos.

¿Cómo podemos minimizar los riesgos en la oficina?

Según datos oficiales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el durante el año 2017 se produjeron más de 30.000 accidentes laborales sólo en lo respectivo a las actividades administrativas y servicios auxiliares. ¿Cómo podemos disminuir esa cifra?

  1. Garantiza una buena salud ergonómica. Es decir, asegúrate de que las sillas sean de buena calidad, cuenten con respaldos y asientos adecuados y regulables y sean cómodas.
  2. Mantente al día de las revisiones de cuadros eléctricos y asegúrate de que las zonas de los enchufes estén despejadas y limpias.
  3. Despeja el habitáculo de cajas, cables, mesas y todo mobiliario que pueda obstaculizar el paso.
  4. A pesar de las bajas o altas temperaturas, en cuyos casos se hace uso de la calefacción o aire acondicionado, asegúrate de que la oficina se ventile con regularidad.
  5. Si algún trabajador está indispuesto o enfermo, plantéale la opción de teletrabajo o de irse a casa, dependiendo de su dolencia. Estar en su puesto de trabajo disminuirá su productividad, empeorará su estado y puede suponer un riesgo para los demás.
  6. Promueve que los empleados descansen la vista y se muevan de su puesto al menos cinco minutos por hora.
  7. Promueve hábitos alimenticios saludables en la oficina, como contratar un servicio de aprovisionamiento de fruta fresca y agua.
  8. Asegúrate de que tanto tú como tus empleados tengáis una formación adecuada en lo relativo a la prevención de riesgos laborales. Por ejemplo, saber que la distancia recomendada desde los ojos hasta el monitor es de unos 50-60 cm. y que la mesa debe estar unos 5 cm. por debajo de los codos.
  9. Si no se cuenta con la formación adecuada, una opción recomendable y bastante popular es la de contratar servicios que impartan talleres sobre prevención de mano de profesionales, pues pueden ofrecer un gran asesoramiento personalizado y adaptado a cada una de las necesidades de los trabajadores y el entorno laboral.
  10. Mantén una iluminación adecuada. Es recomendable que la oficina disponga de amplias ventanas para aprovechar al máximo la luz natural, pues, además de ser más beneficiosa para la vista, disminuirá la factura de la luz.

Sin embargo, la luz natural también debe ser regulada, mediante la instalación de estores o paneles para evitar los molestos y dañinos reflejos en los días soleados.

  1. Regula la temperatura. Es necesario establecer unos mínimos y máximos que se apliquen tanto a la calefacción como al aire acondicionado. Por ejemplo, en invierno no es recomendable superar los 21º como no lo es bajar de los 23-24º en verano.

No respetar estos límites puede ser muy perjudicial tanto para tu salud y la de tus empleados como para el medio ambiente.



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